Noruega: un modelo de éxito en su sistema carcelario
Noruega ha adoptado una estrategia exitosa para cambiar la forma en que trata a los individuos privados de libertad, centrándose en la rehabilitación en lugar de en el castigo. Hace dos décadas, el país abandonó el enfoque punitivo de las prisiones, lo que resultó en una notable reducción de la reincidencia. Emma Kirby, periodista de la BBC, visitó la prisión de alta seguridad de Halden, donde los funcionarios son entrenados para ser mentores y modelos a seguir para los prisioneros.
Durante esa visita, la periodista presenció una clase de yoga en la que participaban prisioneros con delitos graves como asesinatos y tráfico de drogas, lo que refleja el énfasis de Noruega en promover la calma y la paz entre los internos en lugar de la ira y la violencia. El director de la prisión destacó que el objetivo es que los internos estén tranquilos y sean pacíficos.
A principios de la década de 1990, el sistema correccional de Noruega se sometió a una serie de rigurosas reformas para enfocarse menos en lo que Are Hoidal, Director de la Prisión de Halden, denomina "venganza" (refiriéndose a la privación de libertad como castigo) y más en rehabilitación. A los prisioneros, que antes pasaban la mayor parte de su día encerrados, se les ofrecieron programas diarios de capacitación y educación, y el papel de los guardas se revisó por completo.
La arquitectura de la prisión de Halden fue diseñada para minimizar la sensación de encarcelamiento de los internos, para reducir su estrés psicológico y hacerlos sentir armonía con la naturaleza que les rodea. De hecho, la prisión (cuya construcción costó US$172 millones) ha ganado varios premios de diseño.
El interior de las celdas, con baño propio y ducha, nevera, escritorio, televisión de pantalla plana y ventana con vista al bosque; así como una sala común con mobiliario cómodo y cocina bien equipada, es posible preguntarse si ese nivel de comodidad no es excesivo para un privado de libertad. Y la respuesta del Director de la prisión es tan asombrosa como, quizás admirable: "No es fácil que te quiten la libertad".
Esta experiencia abre la puerta a muchas reflexiones sobre lo que significa un sistema penitenciario, y nos deja la interrogante de cuánto nos faltará en países latinoamericanos, por ejemplo, para alcanzar ese nivel de civismo no sólo en nuestros sistemas carcelarios, sino en la sociedad en general.
"En Noruega, el castigo es, simplemente, quitarle a alguien la libertad. Los otros derechos permanecen. Los prisioneros pueden votar, tener acceso a la educación, al sistema sanitario; tienen los mismos derechos que cualquier otro ciudadano noruego. Se equivocaron, deben ser castigados, pero siguen siendo seres humanos", señala el Director de la Prisión de Halden.
A continuación, dejamos el link del reportaje publicado por BBC Mundo:
La exitosa estrategia de Noruega para transformar a sus criminales en "buenos vecinos"

